Fuente: Cristian Velarde Foto natural realizada en el monte Kolitza (Balmaseda, País Vasco) en Enero de 2014

Los retos a los que se enfrenta la humanidad en este incipiente siglo XXI son mayúsculos, pero también es mayúscula la preparación, la actitud y la conciencia de unas personas (por ahora desconocidas) que se ocupan de ellos. No son políticos, ni grandes empresarios; no tienen abultadas cuentas corrientes ni una red de contactos importantes. Algunos no pisaron la universidad y los hay incluso que fueron rechazados en diversos empleos por falta de competencias. Son los denominados Emprendedores Sociales, una “casta” de visionarios que anteponen las reglas que imponen las necesidades de la sociedad a las reglas que imponen los mercados bursátiles.

Esto va de retos

Es cierto que en ninguna época como en la actual los retos son de tal envergadura y complejidad. No en vano muchos científicos y entendidos piensan que la continuidad del planeta está en juego. Problemas (no ya retos), de índole medioambiental (cambio climático), de índole social (superpoblación, movimientos migratorios, envejecimiento, pobreza…), de índole cultural (globalización, depredación de las indentidades, formas de vida y de cultura de los pueblos). Pero esta es sólo la media visión (la institucionalizada, la del miedo), la otra media habla de transformaciones sociales participativas, toma de conciencia masiva, prevalencia de los valores humanos sobre los económicos, sistemas de organización más justos, un nuevo orden… y por supuesto una nueva generación de personas llamadas a romper los viejos paradigmas mentales.

Nos guste más o menos, este es el contexto en el que nos ha tocado vivir, y por lo tanto estos son los retos que tenemos que afrontar como individuos de una sociedad global. Para afrontar “creativamente” (o al menos para tener una #coordenada estable sobre la que teorizar) nos hemos inventado y acuñado el término Innovación Social, disciplina que se ocupa de tratar de resolver estos problemas.

Podríamos resumir que la innovación social es algo así como el arte de pensar y diseñar soluciones diferentes para problemas y desafíos de la sociedad actual. Tan simple como esto. Y aquí cabe de todo: innovación tecnológica, comunicativa, metodológica, ideológica, de concepto.

RETOS SOCIALES

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SOLUCIONES TECNOLÓGICAS Y DE CONOCIMIENTO

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INNOVACIÓN SOCIAL

 

Lejos de ser una moda, la Innovación Social es uno de los pilares sobre la que aspira a sostenerse la economía!! de algunos continentes como Europa, Estados Unidos y Latinoamérica. En su estrategia Horizont 2020, Europa destinará 1/3 del presupuesto de los 76.880 Millones de € a proyectos que reúnan los ingredientes de la innovación social, es decir: soluciones nuevas y diferentes para resolver problemas y necesidades de Europa, a los que han denominado retos sociales, y que esperan que resuelvan de forma colaborativa emprendedores, empresas, universidades y centros de investigación en alianzas multidisciplinares internacionales.

En sintonía con esto y para quien esté interesado/a, recomiendo un libro (imprescindible y delicioso) que no explica cual es la estrategia actual de todos los países y continentes, pero sí explica con precisión y clarividencia las raíces de tales estrategias en los diferentes lugares del mundo. Y es una base de conocimiento fundamental para emprendedores sociales, ya que sienta las bases de la desigualdad, la injusticia, así como de la sabiduría para comprender los círculos virtuosos de la prosperidad y el desarrollo.

Daron Acemoglu, James A. Robinson
Daron Acemoglu, James A. Robinson

La incertidumbre

La incertidumbre es la otra gran cualidad que ocupa más espacio que ninguna otra (sobre todo en la mente de las personas) de nuestros días.

Esta incertidumbre (miedo para algunas personas, oportunidad para otras), junto a la irrupción de nuevos factores propios de la nueva Era Digital, Tecnológica y del Conocimiento, ha provocado la quiebra de los viejos modelos productivos y organizativos y la muerte de las grandes factorías, para dar paso a pequeñas estructuras más ágiles, rápidas, flexibles y eficaces: la PYME.

Para darnos cuenta de este fenómeno, decir que las PYME representan el 97% de todas las empresas del mundo (el 99,9% en España).  Y dentro de estas el 53% son micropyme sin asalariados (autoempleadores)

Retrato PYME España 2014

La diferencia básica entre un autoempleador y un emprendedor es la predisposición o no a crear negocios que generan empleos y parte básicamente desde la ideación del negocio. El autoempleador diseña una empresa para sí mismo (y como mucho para un par de acompañantes), mientras que el emprendedor piensa y diseña su proyecto para crecer más allá de la dimensión de uno mismo. Freelance, autónomo, profesional independiente no significa los mismo que emprendedor (alguien que se echa la manta a la cabeza y se enreda en un proyecto con aspiración de crecer hasta lo máximo que la vida y las circunstancias le permitan).

Otra confusión típica respecto a los emprendedores sociales es que deben ser como las ONGs, asociados a falsas cualidades como la generosidad, el altruismo y en última instancia la gratuidad.

¿Qué es un emprendedor/ra social?

Un Emprendedor o Emprendedora Social son aquellas personas que ya están concibiendo sus proyectos de empresa y negocio bajo la premisa de aportarle valor a la sociedad (o al menos un impacto positivo como misión fundamental), en contraposición a los empresarios clásicos que ponderan el rendimiento económico por encima de todo lo demás (aunque luego lo donen a la caridad). Hablamos de enfoque que viene a condicionar lo que viene después.

Un Emprendedor o Emprendedora Social no es una ONG, ni tiene por qué financiarse con ayudas donativos o subvenciones. El emprendedor social busca la creación de una empresa o proyecto con un modelo empresarial que proporcione viabilidad financiera y sostenibilidad, bajo una visión de empresa cuyo producto o servicio representa un bien o una mejora para la sociedad, le resuelve un problema o le satisface una necesidad.

El emprendedor social sabe que las ventas condicionan la producción y no al revés, o lo que es lo mismo, se produce (o da servicio) de lo que se vende/se usa. Y es que en los retos sociales aunque haya alguien que pague, se habla de usuarios o beneficiarios más que de clientes, pero viene a ser lo mismo. Sin demanda (necesidad) no tiene sentido crear, distribuir, conectar, comunicar o capacitar.

A veces el servicio no obtiene una rentabilidad per se, pero sí todos (o la inmensa mayoría) tienen detrás una estructura empresarial mínima que logre la viabilidad organizacional y económica del modelo.

¿Por qué se habla tanto de los emprendedores sociales?

Son muchos e importantes los motivos por los que se habla de ellas y ellos, y es que la economía social y todavía más el emprendimiento social ha irrumpido de forma notable en todos los países de Estados Unidos y Europa, así como en buena parte del mundo, destacan por sus políticas y proyectos de emprendimiento social Colombia, Chile, Japón…

Los motivos son:

  1. Es una figura con un rol muy importante por el servicio social que representan: solucionan problemas sociales importantes (algunos estratégicos), generan desarrollo económico, puestos de trabajo, etc…
  2. Las instituciones les premian y los medios de comunicación realzan sus gestas con titulares grandilocuentes:
  3. Arrastran con su ejemplo y su servicio a gran cantidad de personas: porque normalmente se basan en alcanzar masas críticas de usuarios muy importantes
  4. Suelen ser empresas o proyectos con modelos de negocio disruptivos que aspiran a cambiar el orden establecido, y que generan tanta simpatía como animadversión.

Son portadas de los periódicos ejemplos como el de Uber.com (prohibida en España), intercambiodecasas.com, etc… todas las denominadas de consumo colaborativo. O ejemplos como el crowdfunding para la financiación colectiva con fuerte regulación (sobre todo en España donde vamos de mal en peor) por el alto riesgo percibido por la banca tradicional.

Cada día aparecen nuevos emprendedores sociales (nuevas razones) para comprender el alcance de este fenómeno. Cada día nacen decenas de nuevas plataformas surgidas de ideas algunas brillantes, otras locas pero todas con el potencial del cambio en su filosofía, y con personas detrás, emprendedores y emprendedoras sociales más preparadas técnica, empresarial y moralmente. Por eso es tan importante abrazar el cambio con optimismo sabiendo que el miedo es sólo miedo: un pensamiento.

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