Foto: photorack.net

Con la caída de compra de materias primas por parte de China que con su desaceleración  provoca la mayor fuga de capitales de los últimos 30 años y el fuerte impacto que tendrá en las economías emergentes (latam sobre todo), no es de extrañar que las políticas económicas estén a revisión. La mismísima jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, declaraba este mes de octubre que tomar decisiones de políticas económicas son cada vez más difíciles. Si lo dice esta señora que cobra la nada desdeñable cantidad de 324.000 euros netos anuales y que en 2013 se subió el sueldo un 11% el mismo día que le pedía al gobierno español que bajara los sueldos un 10% será por algo. (No os lo perdáis: Lagarde se escandaliza con los sueldos de algunos ejecutivos noticia de Junio de este año), ¿Alguien entiende algo? Pero lo importante no es lo que diga una de las personas más poderosas del mundo. Lo preocupante es la situación caótica, injusta e insostenible a la que nos están llevando con sus decisiones políticas en materia económica que condiciona al resto: sociales, educativas, salud, medioambientales, etc…

He intentado en varias ocasiones perder peso, y las he afrontado desde dos perspectivas diferentes. Un primer enfoque es de luchar contra el sobrepeso aplicando dietas. Me contengo de comer grasas, azúcar, pan, alcohol… Lo típico, ceno poco o no ceno. El enfoque mental -lo verdaderamente importante- es oponerme voluntariosamente a la pérdida gradual de peso. Una posición decidida de lucha, de oposición. Una estrategia y unas acciones dirigidas a ese único objetivo de perder kilos. Firme límite hacia lo que quiero suprimir. Los que alguna vez habéis hecho alguna dieta conocéis de sobra el resultado. Se adelgaza. Pérdida repentina y brusca de peso a base de cerrar la boca con sacrificio que generalmente redunda en malos humos. El conocido mal humor de los que están a dieta. Lo que acaba ocurriendo en el 99% de los casos es que llega un momento en que no podemos más, la situación se hace insostenible (vaya mierda de vida, no?) Y en un momento dado la goma se rompe y sufres el efecto contrario, empiezas a engordar más rápido y más peligrosamente que antes si cabe. Con remordimientos, autoculpabilidad y todo el kit de sentimientos negativos hacia tí mismo.

Esto me recuerda a la política de contención que aplican nuestros gobiernos desde que comenzó la gran crisis del 2008. Las medidas de ahorro que han llevado a España a que hoy la Comisión Europea empeora aún más las previsiones económicas sobre España tal vez sólo hayan servido para alcanzar hitos como que Amancio Ortega haya llegado este mes a ser el hombre más rico del mundo (felicidades Amancio). Si observamos la distribución de la riqueza mundial constatamos que el 0,7% de la población mundial (34 millones) tiene el 45,2% de la riqueza global, y que 1% más rico tiene tanto patrimonio como todo el resto del mundo junto. Estas personas, instituciones y sus estrategias han generado la mayor desigualdad de la historia de la humanidad, llevando al límite de la subsistencia a millones de familias en todo el mundo.

Diseñar estrategias para contener el gasto, la inversión y el crecimiento es lo mismo que mi dieta de adelgazamiento, una táctica de corto plazo, contraproducente, con severos efectos secundarios y unos más que dudosos resultados hormonados. Prepararse para contenerse (cerrar la boca), para limitarse, ahorrar. ¿Llaman ahorrar a subir los impuestos y bajar los sueldos? ¿Quien ahorra? ¿Quien es capaz de ahorrar? Que me diga cómo lo hace. A todas luces es una estrategia basada en las limitaciones a costa de pedir esfuerzos a la base de la pirámide: ese 99% que se reparte el otro 50% de la riqueza/pobreza.

Alternativas

Un esquema mental diferente para adelgazar es afrontar el problema desde la óptica de aumentar mi bienestar, mi salud. En momentos de hambre sustituyes los pensamientos de contención (no comer, privarse, contenerse…) con pensamientos expansivos: comer más saludable, alimentarse mejor, vivir más equilibrado. Pensamientos expansivos. No luchas contra nada, sino que impulsas algo. Parece lo mismo pero es lo contrario. Mental y emocionalmente el efecto es el opuesto. Con esta forma de enfocar mentalmente el problema, la pérdida de peso es más lenta. Como te has propuesto vivir saludablemente no tienes prisa. Se pierde peso progresivamente y una vez que has adquirido el hábito cada vez es más intenso el deseo de vivir más saludablemente. Haces deporte y quieres hacer más deporte. Comes sano y te apetece comer cada vez más sano… Un círculo virtuoso de ir más y más lejos… crear, crecer, construir, fabricar, llegar más lejos

Repito:

crear, crecer, construir, fabricar, llegar más lejos VS contenerse, oponerse, limitarse, controlar, ahorrar

El ser humano es por naturaleza expansionista. Con vocación innata de conocer, sobrepasar y expandir sus propios límites y los límites del mundo, en todas y cada una de las facetas de la vida. Cuando a un hombre o una mujer se le quiere castigar se le limita espacial, social y mentalmente (cárcel, mobbing, embargo…)

por qué en economía habría de ser diferente?

Expandir la economía es una característica intrínseca del Ser Humano Económico (Homo œconomicus). Convergen sus dos principales orientaciones: la de comportarse de forma racional ante estímulos económicos siendo capaz de procesar adecuadamente la información que conoce, y actuar en consecuencia. Y la de expandir constantemente su área de influencia. Ahora bien, la visión determinista de nuestros gobernadores (que no líderes, les estamos retirando la legitimidad y sin legitimidad un líder deja de serlo) para tratar de mantener los cimientos de un sistema que se agota, les hace dudar ante la idea de expandir la economía. Sus medidas siempre acaban satisfaciendo dos frentes:

  1. Aumentar el consumo
  2. Aumentar la inversión pública en sectores de empleo inmediato para dar trabajo en construcción, hostelería, servicios….

¿Y si hubiera otro tipo de expansión económica? Como en la dieta saludable, se trata de hallar e impulsar las actividades que nos llevarían al lado contrario de aquello que queremos eliminar. Si quieres adelgazar aumentas tu actividad física y haces más deporte, te alimentas mejor, mejores descansos. Si quieres expandir la economía y erradicar algunos problemas (medioambientales, educativos, salud…) impulsa los sectores que están directamente relacionados y que tendrán algún tipo de efecto en la dirección que deseamos:

  • Sector energético: medidas para que la economía se expanda mediante empresas que favorezcan energías limpias, sostenibles, rentables, justas… dinámicas que impulsen organizaciones y empresas con un conocimiento sobre la racionalización del consumo energético en toda la cadena de valor: generación, transformación, transporte y consumo. Centros de alto rendimiento, tecnológicos y de transferencia del conocimiento en materia energética que son un valor en sí mismo con modelos de negocio de alta rentabilidad.
  • Educación: nuevos modelos de negocio, iniciativas privadas e innovaciones públicas en torno a la educación y su cambio de paradigma (la antigua adquisición de conocimientos por el nuevo desarrollo de competencias y destrezas) basados en programas y contenidos alineados con la nueva visión en los sectores y áreas a impulsar.
  • Industria manufacturera: detección e incentivación a nuevos nichos de oportunidad que aportan soluciones diferentes a viejos problemas. Nuevos materiales, procesos menos contaminantes, menor gasto energético, organizaciones más desarrolladas socialmente.
  • Empresa: proyectos de innovación social que bajo modelos empresariales logran un impacto positivo en la sociedad con un rendimiento económico
  • Tecnología: que aporte soluciones medioambientales, de eficiencia, de ahorro, de escalabilidad…
  • Política: diseño y aplicación de políticas inclusivas frente a las (evidentes o disimuladas) políticas extractivas de hoy en día. Sumar la energía, el ingenio, la fuerza de trabajo y la innovación resultantes de una sociedad con objetivos claros, una sensación de construir algo equitativo, recíproco y beneficioso, con un modelo y estructuras transparentes y de fiar.

No soy un experto en materia económica, pero soy un miembro cada vez más consciente de que esta sociedad, que paga los gastos de la fiesta que otros disfrutan, necesita otro modelo de gestión. Al igual que en mi dieta, el origen y la clave no están en las medidas correctoras, sino en el esquema mental desde el que se piensan.

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