Model Canvas

La vida es intensa. Sólo en un día suceden en torno a cada uno de nosotros miles de acontecimientos, muchos de ellos capaces de cambiar nuestra vida para siempre, de la inmensa mayoría ni nos damos cuenta. ¿Qué nos podría pasar en todo un mes?
Comparto con vosotros el camino que estoy recorriendo y lo que me ha sucedido en el último año:

De estratega a fontanero

Nadie quiere ser fontanero, todos queremos ser estrategas. Al menos sobre el papel, “de boquilla”. A mí me está ocurriendo lo contrario. He estado los últimos cuatro años co-liderando el desarrollo de una nueva empresa en el mundo tecnológico. Reuniones y más reuniones, madrugadas, noches, pensando, soñando, hablando sobre la estrategia, sus indicadores y los proyectos y acciones para llegar a ellas. Un mundo de ideas concebidas y pensadas para el futuro. Una realidad más allá del día a día.

Mola decir que estás en un proceso reflexivo, diseñando la nueva estrategia de tu empresa. Engancha poner en papel ideas que te llevarán a un crecimiento envidiable… LLevar sobre los hombros la responsabilidad del éxito o del fracaso del proyecto; proyecto de muchas personas que dependen de la estrategia (de tí)… hasta que un día te das cuenta de que…

  • los hechos nunca (ojalá alguien me diga que sí) son iguales a lo que habías planificado, ni te habías imaginado
  • los resultados nunca su cumplen (mucho menos en estos días de extrema incertidumbre)
  • en los tiempos que corren es mejor considerar la estrategia como una visión hacia la que ir, y no un excel que hay que cumplir
  • el proceso es mucho más interesante y enriquecedor que la reflexión (el mapa no es el territorio)
  • los amigos se pierden (si no estás pendiente) en el proceso, la ansiedad se gana con una mente puesta permanentemente en los resultados, y los minutos de tu vida corren sobre sueños y proyecciones que no existen (y que nunca se cumplen)

Llevo unos meses trabajando de “fontanero” con mentalidad de fontanero. He cedido el control de la estrategia a otras mentes pensantes. No quiere decir que no me preocupe la estrategia ni el resultado de los objetivos marcados. Simplemente he decidido ceder el control de los acontecimientos, dejar que las acontecimientos se manifiesten con mi intervención, pero sin mi manipulación.

Igual me da que una reunión sea o no como había pensado, si algo he descubierto es que las cosas no se deciden sólo en esos momentos que creemos tan críticos, las piezas del puzzle del mundo y de la vida se van colocando más allá de nuestra comprensión y nuestros deseos, es más constructivo afrontar nuestros proyectos con mente abierta dispuestos a aprender más que a…: vender? generar? provocar? convencer?

Simplemente decir que estoy disfrutando con el proceso, estoy aprendiendo como nunca de disciplinas que pensaba nunca iba a comprender, y además doy testimonio de que los resultados son mejores que antes, cuando la obligación de que una cosa ocurriera tal y como había previsto transmitía una ansiedad que provocaba el efecto contrario.

Simplemente cedo el control, y la vida me recompensa por ello.

Lisboa (2016)
Lisboa (2016)
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