Este artículo es principalmente para descargar mi frustración y decepción con la actitud de algunos pseudo-voluntarios que se toman la cooperación como si fuesen a conocer un país y hacer turismo. Que no saben que cada euro de su billete de avión, su seguro médico, sus gastos de desplazamiento y sus dietas es dinero que mis vecinos y yo nos hemos quitado de la nómina del mes. Y el ayuntamiento del presupuesto para mejorar el colegio público. Que no se dan cuenta que hacen mucho más daño yendo a los países donde la gente está sufriendo a tocarse las narices que quedándose en casa. No nos vale “yo no sabía” “esto es muy duro para mí “yo no me acostumbro”. Amigo y amiga cooperante: piénsatelo antes de gastar el dinero que con tu inconsciencia e irresponsabilidad le estás quitando al niño que puede morir por no recibir la medicina que hubiésemos pagado con ese dinero. Amigo y amiga voluntaria, si piensas que ir a un país o una región cuyos problemas representan muchas veces la diferencia entre la vida y la muerte es un juego de niños, “una experiencia personal más”, “un gesto altruista” “por lo menos fui”… quédate en casa. Allí haces menos daño que yendo a ese país a dejar bien claro que además de ser un flojo, eres un insensato y un egoísta.

Amigos y amigas cooperantes y voluntarias, pensad muy bien lo que haceis antes de enviar a las ONGs esas cartas vendiendo vuestra conciencia social de monitor en no se qué colonias, o el mes que pasaste en Marruecos y conociste su pobreza, o del viaje a Nicaragua a conocer el Parque nacional Volcán Masaya y de paso ver lo mal que viven allí… Probad antes (cerca si es posible) si os sentís capaces de involucraros en una iniciativa, proyecto, actividad…. como la que aspiras a realizar. No hace falta salir de tu país, y ni siquiera de tu provincia, para comenzar con las labores humanitarias que pretendes realizar. Pero no me vengas con que no te acostumbras, que no sabías, que no es lo tuyo, cojones! Eso se piensa y se decide antes, y si tienes dos dedos de frente (o si tus intenciones no eran las de hacer turismo) no mueves Roma con Santiago para regresarte al de un par de semanas…

¿Y ahora que hacemos? En nuestro diminuto grupo hemos perdido casi la fé en los cooperantes que nos llegan con sus promesas de colaboración. Este es el daño (uno más) que han provocado; porque uno tras otro no hemos hecho más que enviar personas que se habían comprometido a realizar un determinado cometido y que han resultado peor remedio que la enfermedad. ¿Y ahora qué hacemos con los que sí hubiesen servido? Los que se hubieran dejado la piel hasta el último minuto de su vivencia en Perú, Venezuela, Tailandia, Honduras, Argentina… tirando de lo que hubiera echo falta para conseguir llevar agua, o alimento, o educación, a veces sólo compañía… a personas moribundas, necesitadas, desesperanzadas, abatidas, enfermas… Los que hubieran recorrido caminos peligrosos para llegar a casas remotas, los que hubieran dejado la seguridad de sus trabajos, el calor de su familia, el entorno de confort de su civilización desarrollada para estar presente aportando su conocimiento, su experiencia, su formación, su apoyo emocional, su acompañamiento, a veces sólo su presencia que tiene la capacidad de cambiarlo todo…. Qué hacemos con las cartas y correos que nos llegan de quien hubiese cambiado su billete de avión para quedarse no un año, sino dos, porque la misión no estaba acabada… y de quien hubiese puesto sus ahorros para aguantar la estancia y los gastos del proyecto… de quien hubiese creado lazos afectivos, emocionales con personas y culturas desconocidas de países y regiones lejanas, vínculos de fraternidad que casi siempre acarrea desarrollo, compromiso… Que hacer con los que hubiesen sacrificado su futuro por estar allá compartiendo su tiempo con otras personas que le necesitan más que los suyos.

¿Y ahora qué?

Amigo y amiga cooperante o voluntaria, acude a echar tu curriculum a las grandes organizaciones que con sus millonarios presupuestos contratan profesionales para hacer lo que tú quieres, pero deja en paz a las pequeñas organizaciones (grupos) que sólo vemos personas donde otros ven datos, que si hay que pagar un gasto extra lo ponemos de nuestro bolsillo con tal de no quitarle un euro al proyecto que sea, que somos en quienes confían cientos de personas de Balmaseda, o del pueblo que sea, para utilizar su dinero, el que ganan con el sudor de su frente, adecuadamente, sin despilfarros, en necesidades importantes de personas necesitadas; que hemos estado donde tú aspiras a estar, y hemos llevado nuestro compromiso hasta el final, sin venirnos abajo porque el agua de la ducha sale fría, o el plato donde comemos el arroz del desayuno está un poco sucio; que nos esforzamos por buscar personas motivadas, concienciadas, comprometidas, pero sobre todo conscientes, a que sigan ayudando en aquellos países y que gracias a tí, y a los que no lo teníais tan claro, habéis condenado a quedarse en sus casas sin que nadie les de una oportunidad.

Todo está bien, pero no confundas – aunque rime – humanitarismo con turismo.

Casa discapacitados Santa Rosa de la Yunga (Jaen, Perú)

Casa discapacitados Santa Rosa de la Yunga (Jaen, Perú)

Hermana Mari Luz, Santa Rosa de la Yunga (Jaen, Perú)

Hermana Dominica, Santa Rosa de la Yunga (Jaen, Perú)

Hermana Dominica, Santa Rosa de la Yunga (Jaen, Perú)

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