Espiritualidad: se refiere a una disposición principalmente moral, psíquica o cultural que posee quien tiende a investigar y desarrollar las características de su espíritu. Esta decisión implica habitualmente la intención de experimentar estados especiales de bienestar, como la salvación o la liberación. Se relaciona asimismo con la práctica de la virtud.

Para mí es solamente el camino para encontrar el verdadero propósito de mi vida. ¿Qué significado tienen los acontecimientos que vivo? ¿Las personas que conozco? ¿Lo que veo, lo que siento, lo que pienso? ¿Para qué me suceden las cosas? ¿Por qué me suceden las cosas? ¿Qué es lo que me mueve a actuar así, a elegir así, a vivir así? Y esto viene de que prácticamente todo por lo que he trabajado y luchado, todo por lo que he creído, en uno u otro momento: ha fracasado, desaparecido o cambiado. Pocas creencias e incluso certezas han soportado estos casi 40 años. ¿Existe algo permanente (y merecedor) por lo que valga la pena luchar?

Esta ha sido una de las razones por las que sigo buscando las evidencias de que existe una energía vital que orienta las cosas hacia un determinado lugar, una especia de voluntad más grande que la mía que hace que las cosas encajen, lleguen y se vayan, se crucen, se mezclen, y finalmente adquieran un sentido. Justo hace ahora diez años que comprendí que mi vida, que pensaba que dirigía, la movía otro tipo de fuerzas diferentes a las que yo pensaba, o acciones que yo planificaba en mi cabeza. Ha llegado el momento de reflexionar.

Quiero comprender cómo funcionan estas fuerzas invisibles que conducen mi vida más allá de los límites de mis planes.

La otra razón que encuentro para creer en algo más allá de mis aprendizajes y pensamientos es este inconmensurable “despilfarro” de energía que forma el mundo. ¿En qué mente cabe un mundo tan inmenso, complejo y coordinado como es el universo con sus infinitas constelaciones, estrellas, sociedades, células, paisajes, culturas, colores, hechos…? ¿Qué mente ha pensado esto, lo coordina, y se ha molestado en dotarla de medios tan extraordinarios? ¿Es este manantial infinito de energía algo casual y sin otro sentido que el de suceder?

Pero acaso esto no dejen de ser sólo pensamientos. La espiritualidad que yo practico es la de la experiencia. No tengo una hipótesis acerca de adonde me llevará, de dónde procede, cómo funciona, pero sí sé que la experiencia es la única forma de practicar la virtud. Cuando no lo siento, no lo creo. La espiritualidad no se debe pensar, para que sucedan cosas: el cambio, la transmutación… se debe experimentar la certeza de que las leyes que rigen el mundo son reales, y operan bajo unas reglas, y funcionan. Al igual que tú, he leído, he analizado y he memorizado textos enteros de libros escritos por “iluminados” (a veces sólo comunicadores), y al igual que tú me he quedado donde estaba al acabar de leerlos. Acaso con la sensación de impotencia que proporciona una ilusión frustrada, la de haber integrado o experimentado esos conocimientos.

Para seguir igual, y descreer…

Pero este vacío que proporciona el mundo, este vaivén constante de las cosas por las que luchas, el continuo cambio de ciclo de las fuerzas opuestas: ilusión-frustración, éxito-fracaso, felicidad-tristeza, amor-odio me dan motivos para buscarle un sentido a este breve lapso de tiempo que llamamos vida, y por lo que practico una espiritualidad convencido que con ejercicios para controlar y liberar mi mente de programas y prejuicios que limitan mis capacidades de entendimiento y concentración puedo alcanzar cierto grado de verdad. Practico la espiritualidad deseando con fuerza cada día lo que aspiro a conseguir. Practico la espiritualidad observando los errores y equivocaciones que cometo en el desempeño social, laboral, familiar de mi día a día, tratando de juzgar cada vez menos, perdonando más, perdonándome más, permitiendo más, diciendo más Sí a Todo.

Sigo un método desde hace un par de años, pero eso es lo de menos, lo bueno de la conciencia de que las leyes espirituales son las que rigen el funcionamiento de este mundo y no otras, es que las cosas le vienen a uno, y uno no tiene que preocuparse de crearlas o fabricarlas. Como dice Un Curso de Milagros, Desea lo que quieres, y eso será lo que contemplarás y creerás que es real. Lo demás llega por sí sólo. Hace tiempo que la vida me enseñó que mis propios objetivos no me conducen a la felicidad, (proyectos frustrados, amistades defraudadas, sueños otros, creencias falsas, metas engañosas, expectativas equivocadas…) y un sinfín de equivocaciones fruto de mi ignorante visión de lo que creí que era o no era del mundo, y a donde me podía llegar.

Esto es para mi la espiritualidad, unas reglas del juego que aunque no sean evidentes ni sencillas, son claras, firmes, coherentes, y siempre me traen más felicidad que tristeza, más serenidad que miedo, más ilusión que desesperanza. Para ser espiritual hoy en día no hace falta ser religioso, pero hoy más que nunca hace falta ser espiritual para triunfar en la vida, a no ser que para tí triunfar sea sólo hacer dinero, tener fama, conseguir tus caprichos y deseos… a mí eso no me ha funcionado durante los últimos 30 años, por eso hace tiempo que busco aquello que me lleve a triunfar en la vida, y es algo que no cambia, que tiene coherencia, que es claro, sencillo, alcanzable, y proporciona sentimientos de certeza, serenidad y conocimiento.

El mundo de hoy es más volátil, incierto, complejo y ambiguo que nunca, las mentes de los hombres y mujeres de hoy en día parecen no estar preparados para comprender los mecanismos que lo mueven, en un contexto de guerras, violencia, inestabilidad, pobreza… el ser humano vive con miedo, de la noche a la mañana perdemos el trabajo, la economía entra en crisis y la política no arregla los problemas de nuestra sociedad. Nuestro proyectos suben y bajan, nuestros amigos van y vienen, el tiempo pasa más rápido que nunca y nosotros seguimos haciéndonos una pregunta ¿para qué estamos aquí?

El mundo nunca ha sido menos espiritual y nunca ha estado más necesitado de darle un sentido más allá de esto que vemos.

Foto Isabel; Perú 2007
Foto Isabel; Perú 2007

Perú 2007

Las Landas 2008

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